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Y de repente...apareció una luz en medio de tanta oscuridad...

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Bienvenidos a mi Bosque Encantado

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“La magia es nuestra capacidad de transformarnos
y transformar nuestro entorno.
Si nuestra intención es pura y emana
de nuestro corazón, el universo conspira
para que la magia se materialice.”

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En este momento

Walt Whitman
En este momento, sentado a solas, anhelante y pensativo,
Me parece que en otras tierras hay otros hombres también
anhelantes y pensativos,
Me parece que puedo mirar más lejos aún y divisarlos en
Germania, Italia, Francia, España,
Y lejos, más todavía, en China, o en Rusia, o en Japón, ha-
blando otros dialectos,
Y pienso que si me fuera posible conocer a estos hombres
con ellos me uniría, tal como lo hago con los hombres
de mi propia tierra,
¡Oh! Yo comprendo que nos convertiríamos en hermanos y
amantes,
Yo sé que llegaría a ser feliz con ellos.Imagen 284

Una pincelada…

Siempre he creído que una persona que no permite que vean sus ojos siente mucho placer o mucho dolor… Y es que cuando los cierras completamente sólo puede significar que estás en tu propio mundo… Y los mundos propios suelen ser tan personales que necesitas que el exterior no te salpique…

Del libro…  Brújulas que buscan sonrisas perdidas.

 

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VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra:
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

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Miguel Hernández Gilabert

Orihuela, 30 de octubre de 1910 – Alicante, 28 de marzo de 1942)

Miguel Hernández murió encarcelado y enfermo de tuberculosis, en 1942.

miguel

El 29 de abril de 1939, Miguel Hernández cruzó a Portugal por un paso clandestino cerca de Rosal de la Frontera, en la provincia de Huelva. En Portugal fue detenido y entregado a las autoridades españolas. Uno de los guardias civiles reconoció a Miguel Hernández y lo señaló como activista rojo y republicano.

De allí fue conducido el 7 de mayo a la Prisión Provincial de Huelva. Sus interrogadores llegaron a la conclusión de que era un individuo con serias implicaciones políticas.

El 11 de mayo se encuentra en la cárcel de Sevilla, en la que permanecerá pocos días.

El 15 de mayo de 1939 ingresa en la cárcel madrileña de la calle Torrijos. Inesperadamente, se  le  deja  en libertad el 15 de septiembre, al parecer, gracias a un indulto gubernamental.

Desoyendo los consejos de sus amigos, el 29 de septiembre de 1939 va a Orihuela a ver a su familia. Allí es reconocido por un inspector de la guardia municipal, esposado y conducido a los sótanos del seminario de Orihuela donde se había improvisado una prisión, que pasó a denominarse prisión de San Miguel.

Dos meses después, es trasladado de nuevo a Madrid. El 3 de diciembre de 1939 ingresa en la cárcel madrileña de la plaza Conde de Toreno. Allí se encuentra con un viejo conocido, Antonio Buero Vallejo. El 18 de enero de 1940 es requerido por el Consejo de Guerra Permanente y condenado a muerte. El poeta no cuenta a su mujer su situación de condenado, antes bien intenta mantener el ánimo levantado.

El 23 de septiembre de 1940 ingresa en la cárcel provincial de Palencia.

El 28 de noviembre de 1940 ingresa en el Reformatorio de Adultos de Ocaña. El poeta solicita su traslado a Alicante, pues su salud empeora y su deseo es estar cerca de su mujer e hijo, a quienes hace mucho tiempo que no ve.

De camino hacia Alicante, permaneció durante cuatro días en la Prisión Provincial de Albacelte.

Dos meses después, es trasladado de nuevo a Madrid. El 3 de diciembre de 1939 ingresa en la cárcel madrileña de la plaza Conde de Toreno. Allí se encuentra con un viejo conocido, Antonio Buero Vallejo. El 18 de enero de 1940 es requerido por el Consejo de Guerra Permanente y condenado a muerte. El poeta no cuenta a su mujer su situación de condenado, antes bien intenta mantener el ánimo levantado.
Gracias a la intervención de su amigo José María de Cossío, quien recurrió a otros amigos falangistas, Hernández vio conmutada la pena capital por treinta años y un día de prisión.

El día 29 de junio de 1941, por fin, llega al Reformatorio de Adultos de Alicante. Al bajar del tren esperaba reencontrarse con su mujer e hijo, a quienes no había visto desde su salida de la prisión de Orihuela, pero el telegrama que había de avisarlos no llegó a tiempo. Sólo fue a verlo su hermana Elvira.

Hacia el 20 de julio pudo ver a su mujer e hijo. A partir de ese momento, recibía su visita una vez por semana, los viernes, durante quince minutos.

En noviembre, entró en la enfermería. Le sobrevino la muerte el día 28 de marzo de 1942.

 

 

 

 

Atrapasueños… Leyenda de los indios Lakota.

atrapasueños

Significado de Atrapasueños :

Un atrapasueños o cazador de sueños es un adminículo hecho a mano, cuya base es un aro fabricado tradicionalmente con madera de sauce, con una red floja en su interior y decorado con diversos objetos (comúnmente plumas). Según la creencia popular, su función consiste en filtrar los sueños de las personas, dejando pasar sólo los sueños y visiones positivas; los sueños que no recuerdas son los que bajan lentamente por las plumas. Las pesadillas se quedan atrapadas en la cuenta (piedra) y a la mañana siguiente se queman con la luz del día para que no se cumplan.

 

Los lakota o lakhota son un pueblo que vive en los márgenes del norte del río Misuri. Son parte de la tribu sioux, históricamente habían sido un grupo nómada aunque actualmente llevan un modo de vida sendentario.

“Hace mucho tiempo, cuando el mundo era joven, un viejo líder espiritual, Lakota, estaba en una alta montaña y tuvo una visión. En esta visión, Iktomi, el gran maestro bromista de la sabiduría, apareció en forma de una araña. Iktomi le habló en un lenguaje sagrado que sólo los líderes espirituales de los Lakotas podían entender.

Mientras le hablaba, Iktomi, la araña, tomó un aro de sauce, el de mayor edad, que también tenía plumas, pelo de caballo, cuentas y ofrendas, y empezó a tejer una telaraña.

Él habla con el anciano acerca de los círculos de la vida, de cómo empezamos la vida como bebés y crecemos a la niñez y después a la edad adulta. Finalmente, vamos a la ancianidad, donde debemos ser cuidadosos como cuando éramos bebés, completando el círculo.
Pero Iktomi dijo mientras continuaba tejiendo su red: “En cada tiempo de la vida hay muchas fuerzas, algunas buenas, otras malas. Si te encuentras en las buenas fuerzas, ellas te guiarán en la dirección correcta. Pero si escuchas a las fuerzas malas, ellas te lastimarán y te guiarán en la dirección equivocada”. Y continuó: “Ahí hay muchas fuerzas y diferentes direcciones, y pueden ayudar a interferir con la armonía de la Naturaleza; también con el gran espíritu y sus maravillosas enseñanzas”.

Mientras la araña hablaba continuaba entretejiendo su telaraña, empezando de afuera y trabajando hacia el centro.

Cuando Iktomi terminó de hablar, le dio al anciano Lakota la red y le dijo: “Mira la telaraña, es un círculo perfecto, pero en el centro hay un agujero. Usa la telaraña para ayudarte a ti mismo y a tu gente para alcanzar tus metas y hacer buen uso de las ideas de la gente, de los sueños y las visiones. Si crees en el gran espíritu, la telaraña atrapará tus buenas ideas, y las malas se irán por el agujero”.

El anciano Lakota le transmitió su visión a su gente y ahora los indios Siux usan el atrapasueños como la red de su vida. Ése se cuelga arriba de sus camas, en su casa, para escudriñar sus sueños y visiones.
Lo bueno de sus sueños es capturado en la telaraña de la vida y enviado con ellos; lo malo de sus sueños, escapa a través del agujero en el centro de la red y no volverá a ser parte de ellos.
Ellos creen que el atrapasueños sostiene el destino de su futuro.atrapasuenos

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FELIZ AÑO NUEVO PARA TODOS

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Los portadores de sueños. de Gioconda Belli

 

 

En todas las profecías está escrita la destrucción del mundo.

Todas las profecías cuentan que el hombre creará su propia destrucción. Pero los siglos y la vida que siempre se renueva engendraron también una generación de amadores y soñadores, hombres y mujeres que no soñaron con la destrucción del mundo, sino con la construcción del mundo de las mariposas y los ruiseñores.

Desde pequeños venían marcados por el amor.

Detrás de su apariencia cotidiana Guardaban la ternura y el sol de medianoche.

Las madres los encontraban llorando por un pájaro muerto y más tarde también los encontraron a muchos muertos como pájaros.

Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos por un invierno de caricias.

Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños, atacados ferozmente por los portadores de profecías habladoras de catástrofes.

Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías dijeron que sus palabras eran viejas y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso es antigua en el corazón del hombre.

Los acumuladores de riquezas les temían lanzaban sus ejércitos contra ellos, pero los portadores de sueños todas las noches hacían el amor y seguía brotando su semilla del vientre de ellas que no sólo portaban sueños sino que los multiplicaban y los hacían correr y hablar.

De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida como también había engendrado a los que inventaron la manera de apagar el sol.

Los portadores de sueños sobrevivieron a los climas gélidos pero en los climas cálidos casi parecían brotar por generación espontánea.

Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias torrenciales tuvieron algo que ver con esto. La verdad es que como laboriosas hormiguitas estos especimenes no dejaban de soñar y de construir hermosos mundos, mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se llamaban compañeros, que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban en las muertes, se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se ayudaban en el arte de querer y en la defensa de la felicidad.

Eran felices en su mundo de azúcar y de viento de todas partes venían a impregnarse de su aliento de sus claras miradas hacia todas partes salían los que habían conocido portando sueños soñando con profecías nuevas que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores y de que el mundo no tendría que terminar en la hecatombe.

Por el contrario, los científicos diseñarían puentes, jardines, juguetes sorprendentes para hacer más gozosa la felicidad del hombre. Son peligrosos —imprimían las grandes rotativas Son peligrosos —decían los presidentes en sus discursos

Son peligrosos —murmuraban los artífices de la guerra. Hay que destruirlos —imprimían las grandes rotativas Hay que destruirlos —decían los presidentes en sus discursos Hay que destruirlos —murmuraban los artífices de la guerra.

Los portadores de sueños conocían su poder por eso no se extrañaban también sabían que la vida los había engendrado para protegerse de la muerte que anuncian las profecías y por eso defendían su vida aún con la muerte.

Por eso cultivaban jardines de sueños y los exportaban con grandes lazos de colores. Los profetas de la oscuridad se pasaban noches y días enteros vigilando los pasajes y los caminos buscando estos peligrosos cargamentos que nunca lograban atrapar porque el que no tiene ojos para soñar no ve los sueños ni de día, ni de noche.

Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de sueños que no pueden detener los traficantes de la muerte; por doquier hay paquetes con grandes lazos que sólo esta nueva raza de hombres puede ver la semilla de estos sueños no se puede detectar porque va envuelta en rojos corazones en amplios vestidos de maternidad donde piesecitos soñadores alborotan los vientres que los albergan.

Dicen que la tierra después de parirlos desencadenó un cielo de arco iris y sopló de fecundidad las raíces de los árboles.

Nosotros sólo sabemos que los hemos visto sabemos que la vida los engendró para protegerse de la muerte que anuncian las profecías.

 

El elefante encadenado.


Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, el enorme animal  hacía despliegue de tamaño, peso y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente:
¿Qué lo mantiene entonces?

¿Por qué no huye?

Cuando tenia cinco o seis años yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no escapaba porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia:

– Si esta amaestrado, ¿por que lo encadenan?

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca… y solo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que por suerte para mi alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:

El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.

Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo.

La estaca era ciertamente muy fuerte para él.

Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía…

Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal acepto su impotencia y se resignó a su destino.

Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree – pobre- que NO PUEDE.

El tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer.

Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.

Jamás… jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez…



Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber qué hacer,
tener miedo a tus recuerdos.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.

Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus dudas y mal humor.

Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles sólo cuando los necesitas.

Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.

Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte,
olvidar sus ojos, su risa, todo,
porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.

Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da,
también te lo quita.

Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.


Pablo  Neruda

De Las Mariposas

Una leyenda de los indios  americanos cuenta que si solicitas un deseo, para hacerlo realidad, en un susurro debes pedirlo a una mariposa. La mariposa llevará tu deseo al cielo, ahí donde esta Dios, que oye y considera a todos. En la gratitud de dar a la hermosa mariposa su libertad, se te concederá el deseo.

                     

La leyenda de la mariposa

                                         y la  

                                         estrella.

Cuenta la leyenda que una joven mariposa, de cuerpo frágil y sensible volaba cierta tarde con el viento, cuando vio una estrella muy brillante y se enamoro.


Excitadísima regreso inmediatamente a su casa, loca por contar a su madre que había descubierto lo que era el amor…
¡Que tontería! fue la fría respuesta que escucho.
Las estrellas no fueron hechas para que las mariposas pudieran volar a su alrededor.
Búscate un poste, o una pantalla y enamórate de algo así, para eso fuimos creadas.
Decepcionada, la mariposa decidió simplemente ignorar el comentario de su madre y se permitió volver a alegrarse con su descubrimiento.
¡Que maravilla poder soñar pensaba!
La noche siguiente la estrella continuaba en el mismo lugar, y ella decidió que subiría hasta el cielo y volaría en torno a aquella luz radiante para demostrarle su amor.


Fue muy difícil sobrepasar la altura a la que ella estaba acostumbrada, pero consiguió subir algunos metros por encima de su nivel de vuelo normal. Pensó que si cada día progresaba un poquito, terminaría llegando hasta la estrella.
Así que se armo de paciencia y comenzó a intentar vencer la distancia que la separaba de su amor.
Esperaba con ansiedad la llegada de la noche, y cuando veía los primeros rayos de la estrella agitaba ansiosamente sus alas en dirección al firmamento.

                   
Su madre estaba cada vez mas furiosa.
Estoy muy decepcionada con mi hija, decía. Todas sus hermanas primas y sobrinas ya tienen lindas quemaduras en sus alas, provocadas por las lámparas.
Solo el calor de una lámpara es capaz de entusiasmar el corazón de una mariposa: deberías de dejar de lado estos sueños inútiles y conseguir un amor posible de alcanzar.
La joven mariposa, irritada porque nadie respetaba lo que sentía, decidió irse de la casa.
Pero en el fondo, como siempre sucede, quedó marcada por las palabras de su madre, y consideró que ella tenía razón. 
Así, durante algún tiempo, intentó olvidar a la estrella y enamorarse de la luz de las pantallas de casas suntuosas, de las luces que mostraban los colores de cuadros magníficos, del fuego de las velas que quemaban en las más bellas catedrales del mundo. 
Pero su corazón no conseguía olvidar a la estrella, y después de ver que la vida sin su verdadero amor no tenía sentido, 
decidió reemprender su itinerario en dirección al cielo. 
Noche tras noche intentaba volar lo más alto posible, pero cuando la mañana llegaba, estaba con el cuerpo helado y el alma 
sumergida en la tristeza. 
Entretanto, a medida que se iba haciendo mayor, pasó a prestar atención a todo cuanto veía a su alrededor. 
Desde allá arriba podía vislumbrar las ciudades llenas de luces, donde posiblemente sus primas, hermanas sobrinas ya habrían encontrado un amor. 


Veía las montañas heladas, los océanos con olas gigantescas, las nubes que cambiaban de forma a cada minuto. 
La mariposa comenzó a amar cada vez más a su estrella, porque era ella la que la impulsaba a conocer un mundo tan rico y hermoso. 
Pasó mucho tiempo y un buen día ella decidió volver a su casa. 
Fue entonces que supo por los vecinos que su madre, sus hermanas, primas y sobrinas, y todas las mariposas que había conocido, habían muerto quemadas en las lámparas y en las llamas de las velas, destruidas por un amor que juzgaban fácil. 
La mariposa, aun cuando jamás haya conseguido llegar hasta su estrella, vivió muchos años aún, descubriendo cada noche cosas diferentes e interesantes.
Y comprendiendo que a veces, los amores imposibles traen muchas más alegrías y beneficios que aquellos que están al 
alcance de nuestras manos.