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Miguel Hernández Gilabert


Orihuela, 30 de octubre de 1910 – Alicante, 28 de marzo de 1942)

Miguel Hernández murió encarcelado y enfermo de tuberculosis, en 1942.

miguel

El 29 de abril de 1939, Miguel Hernández cruzó a Portugal por un paso clandestino cerca de Rosal de la Frontera, en la provincia de Huelva. En Portugal fue detenido y entregado a las autoridades españolas. Uno de los guardias civiles reconoció a Miguel Hernández y lo señaló como activista rojo y republicano.

De allí fue conducido el 7 de mayo a la Prisión Provincial de Huelva. Sus interrogadores llegaron a la conclusión de que era un individuo con serias implicaciones políticas.

El 11 de mayo se encuentra en la cárcel de Sevilla, en la que permanecerá pocos días.

El 15 de mayo de 1939 ingresa en la cárcel madrileña de la calle Torrijos. Inesperadamente, se  le  deja  en libertad el 15 de septiembre, al parecer, gracias a un indulto gubernamental.

Desoyendo los consejos de sus amigos, el 29 de septiembre de 1939 va a Orihuela a ver a su familia. Allí es reconocido por un inspector de la guardia municipal, esposado y conducido a los sótanos del seminario de Orihuela donde se había improvisado una prisión, que pasó a denominarse prisión de San Miguel.

Dos meses después, es trasladado de nuevo a Madrid. El 3 de diciembre de 1939 ingresa en la cárcel madrileña de la plaza Conde de Toreno. Allí se encuentra con un viejo conocido, Antonio Buero Vallejo. El 18 de enero de 1940 es requerido por el Consejo de Guerra Permanente y condenado a muerte. El poeta no cuenta a su mujer su situación de condenado, antes bien intenta mantener el ánimo levantado.

El 23 de septiembre de 1940 ingresa en la cárcel provincial de Palencia.

El 28 de noviembre de 1940 ingresa en el Reformatorio de Adultos de Ocaña. El poeta solicita su traslado a Alicante, pues su salud empeora y su deseo es estar cerca de su mujer e hijo, a quienes hace mucho tiempo que no ve.

De camino hacia Alicante, permaneció durante cuatro días en la Prisión Provincial de Albacelte.

Dos meses después, es trasladado de nuevo a Madrid. El 3 de diciembre de 1939 ingresa en la cárcel madrileña de la plaza Conde de Toreno. Allí se encuentra con un viejo conocido, Antonio Buero Vallejo. El 18 de enero de 1940 es requerido por el Consejo de Guerra Permanente y condenado a muerte. El poeta no cuenta a su mujer su situación de condenado, antes bien intenta mantener el ánimo levantado.
Gracias a la intervención de su amigo José María de Cossío, quien recurrió a otros amigos falangistas, Hernández vio conmutada la pena capital por treinta años y un día de prisión.

El día 29 de junio de 1941, por fin, llega al Reformatorio de Adultos de Alicante. Al bajar del tren esperaba reencontrarse con su mujer e hijo, a quienes no había visto desde su salida de la prisión de Orihuela, pero el telegrama que había de avisarlos no llegó a tiempo. Sólo fue a verlo su hermana Elvira.

Hacia el 20 de julio pudo ver a su mujer e hijo. A partir de ese momento, recibía su visita una vez por semana, los viernes, durante quince minutos.

En noviembre, entró en la enfermería. Le sobrevino la muerte el día 28 de marzo de 1942.

 

 

 

 

Una respuesta

  1. Que atrapello!!! Dios! que atraopello!! Fue un grande, tengo varios libros de el!, gracias por este homenaje! Un abrazo!!!

    29 marzo, 2014 en 17:41

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